Uf!
De pronto la ciudad parece un fantasma, con las sombras de edificios y árboles como única compañía.
A través de la ventana sólo se ve el dibujo que forma el sol dejándose caer sobre el asfalto.
Y me deprimo mirando dentro y viendo que la gente que está aqui respira más despacio, camina más despacio, bebe más despacio. Y todo se ralentiza.
Eso contagia, porque yo también pienso más despacio, trabajo más despacio, siento más despacio.
Es el calor, no puede ser otra cosa. Aunque también está presente la sensación de que algo está empezando a torcerse. Odio las premoniciones, especialmente cuando se cumplen.


<< Home