22.7.05

As time goes by

Después de recogerlo todo, de subir las sillas encima de las mesas para poder fregar el suelo, de dejar los vasos limpios para el día siguiente, de hacer brillar la barra, me siento en un rincón de nuestro bar y dejo la vista perdida en algún punto indeterminado de la calle, vacía a estas horas. Estar sola en un sitio que suele estar lleno de gente siempre me produce una sensación peculiar, entre la soledad más profunda y la importancia de sentirse la última persona sobre la tierra.
Repaso con la vista los rincones, el tablón de anuncios, las esquinas de la barra, y en flashback me vienen imágenes a la cabeza, como en las películas malas.

Al fin me levanto, recojo mi bolso y mis llaves, y echo un último vistazo antes de cerrar la puerta y bajar la persiana. Entonces descubro un papelito en mi bolso en el que se lee, "buen viaje, corazón". Sonrío con ternura, porque se que, por muchas ganas que tenga de irme de vacaciones, le voy a echar de menos. Porque él y yo sabemos que no es fácil compatibilizar amistad, negocios y cansancio acumulado.

Os dejo al cuidado de Gusarapo. Pero cuidádmelo bien entre todos.
Y haced el favor de pedir las consumiciones de una en una, que no cuesta nada, leñe.